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¿Agrotóxicos, fitosanitarios o agroquímicos? La polémica por el término a utilizar

CC0 / Pxhere / hombre trabajandoFumigación con glifosato
Fumigación con glifosato - Sputnik Mundo, 1920, 13.12.2021
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Hay quienes llaman agrotóxicos, agroquímicos o productos fitosanitarios a los químicos que se utilizan en suelos destinados al agro para matar especies que amenazan las plantaciones. Según quién hable, el término que emplea: cada uno tiene connotaciones diferentes. Sputnik conversó con tres expertos de Argentina, donde se desató la última polémica.
En las últimas semanas los periódicos argentinos y redes sociales fueron escenario de una disputa entre productores agropecuarios y agroecologistas y activistas por el medioambiente. El problema: el término elegido por los actores y otras reconocidas figuras del país para denunciar el empleo de químicos en el agro en la campaña Basta de Venenos: 'agrotóxicos'.
La campaña fue lanzada en redes sociales por decenas de organizaciones ambientalistas y campesinos a finales de noviembre, en el marco del Día Internacional de Lucha contra el uso de Agrotóxicos y por la Vida que se conmemora el 3 de diciembre.

La polémica en Twitter a partir de 'Basta de Venenos'

Las piezas difundidas informaban que desde 1996 el modelo agroindustrial argentino está basado en cultivos transgénicos que dependen principalmente del herbicida glifosato.
"Millones de hectáreas de tierra son destinadas al monocultivo con semillas transgénicas dependientes de agrotóxicos, la base del modelo agroexportador. En los últimos 25 años, el uso de agrotóxicos se incrementó un 1.200%", indican. ¿El resultado? Argentina tiene la tasa de aplicación más alta del mundo: 12 litros por persona por año. "Todo esto ha producido un cambio en la forma de enfermar y de morir de lxs argentinxs", aseguran.
En la fumigación con el herbicida se forman cristales y vapores de la sustancia que son transportados por el viento y se disuelven en la lluvia. Por ello, sus detractores advierten que "los agrotóxicos están en el aire que respiramos, en el agua que bebemos, en los alimentos que comemos".
Según un relevamiento realizado por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de Argentina citado por la campaña, en 2019 se encontraron 80 productos químicos en frutas y verduras, de los cuales 49% son cancerígenos y 47% no se encuentran autorizados en la Unión Europea.
El Senasa también los detectó en algodón, gasas, tampones, toallitas y pañales. A lo que se suma, según los activistas, la contaminación generada por las fábricas, los derrames en el transporte, el almacenamiento y descarte de estas sustancias.
Los efectos de la exposición y consumo de estos productos han sido objeto de investigaciones científicas, como la realizada por el médico Andrés Carrasco —fallecido en 2014—, expresidente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Tras estudiar el impacto del glifosato en las poblaciones, Carrasco corrobora que produce cáncer, abortos, malformaciones y muchas otras enfermedades.
En Entre Ríos, una zona de plantaciones y fumigaciones de Argentina, más precisamente en el Pueblo Originario Vilela Pampa Pozo, de unos 2.500 habitantes, está Deolinda Carrizo, dirigente del Movimiento Nacional Campesino de Santiago del Estero (Mocase), miembro de la Campaña Basta de Venenos. Carrizo contó a Sputnik que era una niña la primera vez que sintió en su cuerpo y territorio el uso de agrotóxicos.
"En los años 90 y tantos, a nuestra familia y comunidad nos pusieron alambre. Parte del alambre era para cerrar la propiedad de un supuesto dueño que apareció de un día para el otro donde nosotros habíamos nacido y criado. Recuerdo el alambre, el desmonte en casi 2.000 hectáreas, y la quemazón. Y que al poquito tiempo fumigaron. La fumigación era para la soja. (...) Lo hacen en avioneta y en mosquito terrestre", dijo Carrizo.
Desde entonces, su comunidad está rodeada de vecinos empresarios del agronegocio. Carrizo asegura que los empresarios no respetan la distancia necesaria para fumigar, no se fijan en el viento ni los horarios. Dice que tampoco presentan las recetas agronómicas que utilizan.
"Todos los años fumigan por encima del cerco y ahí se queman nuestras plantas, se pierden semillas, se contamina la represa que tiene el agua para los animales", explicó.
"Así, muchas familias han tenido problemas en sus vías respiratorias, en la reproducción de especies de animales de cría, y consecuencias en la floración del monte. El monte no tiene la misma floración, se van secando de a poco los algarrobos, que son los que más utilidad se le da para el consumo animal y familiar", aseguró.
En la vereda de enfrente a los agroecologistas están los productores y referentes del agronegocio, que respondieron a la campaña con un aluvión de tuits.
Uno de los que contestó fue Antonio Aracre, CEO de Syngenta, empresa de ciencia y tecnología agrícolas, en particular de semillas y productos químicos. "Engañan a la gente con golpes bajos y desprecian el laburo de miles de científicos que aprueban nuestros productos después de muchos años de testeos. ¿Será que pronto los veremos haciendo campaña anti vacunas también? ¿Les interesa el hambre y el desarrollo?", escribió.
También respondió el productor e influencer José Antonio Álvarez, conocido como Bumper Crop en Twitter. "Fitosanitario es toda sustancia destinada a prevenir, combatir o erradicar diferentes plagas o enfermedades que afectan a las plantas. Agroquímico es todo fitosanitario de origen químico. No todos los fitosanitarios son químicos. Agrotóxico es un neologismo chavista", escribió.
"Las plantas y los animales se enferman y sufren el ataque de plagas, exactamente igual que nosotros. Querer prohibir los fitosanitarios en la agricultura equivale a querer prohibir los antibióticos y los medicamentos en la medicina moderna. Sin cultivos, no hay comida", indicó. Para el productor, "en vez de sugerir volver a vivir en el monte sin producir nada, que estos mercaderes de la ignorancia llamados ecologistas, mejor estudien agronomía, hidráulica, irrigación, climatología, nutrición y luego vuelvan a hablar".

La opinión de los expertos

Teniendo en cuenta este contexto, el uso de la palabra agrotóxico "tiene que ver con la connotación política de un modelo productivo", dijo a Sputnik Nicolás Aguirre, del área de Salud y Producción del Mocase. "Entendemos que [refiere] al agronegocio que se ha impuesto en los últimos 100 años en nuestro país, un poco menos", aseguró.
"El discurso de aumentar la cantidad de alimentos para la población mundial, ha querido utilizar los agroquímicos como un pilar del modelo, y en realidad el hambre en el mundo se ha agudizado. La humanidad pudo comer sanamente y saludablemente por más de 12.000 años, así que hablar de agroquímicos es quitarle la connotación política que tiene el uso de ese tipo de productos, además de los efectos que tienen directamente en la salud de la población, en la producción de las familias campesinas indígenas", explicó.
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En un punto intermedio de la polémica están quienes usan la palabra agroquímico. El periodista argentino especializado en agro Matías Longoni dijo a Sputnik que prefiere ese término porque "agro" refiere a la agricultura, y "químicos" a que son productos de la química utilizados en el agro.
"Los que demonizan los agroquímicos, ambientalistas y sectores muy politizados que le dicen agrotóxicos, (...) cargan la carga negativa de la palabra tóxico, a la palabra agro porque tratan peyorativamente el modelo agrícola que no les gusta", opinó. Por ello, Longoni explicó que toma "distancia de esa palabra"; pero también de llamarles fitosanitarios, que la industria considera "una especie de remedio para plantas".
"Tenemos un veneno por un lado, y un remedio por el otro, y la verdad es que no es uno ni lo otro, es un producto químico que mal usado puede ser venenoso, y bien usado puede ser un remedio para un montón de situaciones que se plantean cotidianamente en la agricultura", concluyó.
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