Ciencia

Un fósil revela que unas prehistóricas 'aves del infierno' sufrían multitud de enfermedades óseas

Hace unos 45.000 años, en Australia habitaba el 'Genyornis newtoni', un ave enorme que pesaba unos 230 kg y medía dos metros de altura. Pertenecía a un grupo de aves no voladoras, los dromornítidos, que desapareció por razones desconocidas.
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Una nueva investigación muestra que las aves se quedaron atrapadas en un lecho fangoso del lago Callabonna, en el sur de Australia, estudiado por primera vez en 1893. Se convirtió en un famoso yacimiento desde entonces, y los investigadores creen ahora que quedarse atrapadas en el fango era lo de menos para estos gigantes.
Las infecciones óseas también parecen haber sido comunes en esta población, lo que pone de manifiesto los retos a los que se enfrentaban estas aves a medida que su especie comenzaba a extinguirse.
Del estudio de los fósiles en el laboratorio de paleontología de la Universidad de Flinders se desprende que varios de los huesos mostraban cambios inusuales, cavidades anormales y una textura superficial muy porosa, todos ellos signos claros de infecciones óseas, revela el estudio publicado en la revista Papers in Paleontology.
'Genyornis newtoni', ilustración
El interior de los huesos confirmaron que habían sufrido un desarrollo anormal, distorsión y destrucción de su estructura interna. La investigación sobre el tipo de enfermedad que podía causar estas patologías reveló que sufrían osteomielitis.
La osteomielitis es una infección bacteriana crónica del tejido óseo causada a menudo por un traumatismo que permite a los microbios penetrar dentro. Si las regiones del tórax, las piernas y los pies presentaban la enfermedad, estas aves presentaban movilidad muy limitada. Como resultado, encontrar suficiente agua y comida en los lechos fangosos del lago Callabonna se habría convertido en una ardua tarea.
Los restos fosilizados del 'Genyornis newtoni'
La tasa de Genyornis con esta enfermedad era muy elevada, lo que sugiere que estaba asociada, dicen los científicos, a las circunstancias del entorno.
En este sentido, los sedimentos del lago Callabonna y de los sistemas lacustres cercanos revelan que hace entre 50.000 y 46.000 años comenzó una larga sequía que dejó al lado sin agua, lo que selló el destino de estas aves. La población quedó atrapada en los lodos del fondo del lago recién expuestos mientras buscaban agua, cada vez más escasa. El estrés de las aves podría haber ayudado a que sobreviviesen, pero, a largo plazo, esta respuesta corporal desvió los recursos del sistema inmunitario e incrementó la predisponibilidad de estas aves a las infecciones y a las enfermedades óseas.
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