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¿Traerá ómicron el final de la pandemia de COVID-19?

Como el organismo vivo que es, el virus SARS-CoV-2 ha tenido una vida evolutiva que le ha permitido mutar varias veces. Para entenderlo mejor, Sputnik conversó con el matemático mexicano Gustavo Cruz Pacheco sobre la posibilidad que ómicron sea la última variante de la pandemia.
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Durante dos años, el doctor Gustavo Cruz Pacheco ha compartido con este medio sus análisis desde una perspectiva clave para lidiar con algo que no se ve: las matemáticas.
El profesor titular del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la Universidad Nacional de México (UNAM) explicó que, hasta el momento, ómicron ha dado señales de ser más contagiosa, pero menos letal que las variantes anteriores, lo que abre una posibilidad de que caminemos con ella y que su avance territorial se acerque hacia el final de la pandemia del coronavirus.
"Si ómicron fuese más contagiosa, pero menos letal, con síntomas leves que no llevaran a la gente al hospital, podría inmunizar a una gran cantidad de personas en todo el planeta, bajando drásticamente la proporción de susceptibles a enfermarse. Esa sería una forma de salir de la pandemia", abundó el experto.

Mutar para vivir

El especialista de la UNAM explicó algo clave: al virus no le interesa enfermarnos sino reproducirse.
"Está en el interés evolutivo del virus ser menos letal porque, desde luego, si infecta a una persona y ésta muere, mueren con ella los virus que se están reproduciendo en su cuerpo. Por eso, en términos evolutivos, el virus es más eficiente cuando se vuelve más contagioso, pero atenuando sus síntomas", dijo el experto en entrevista.
Ese parece haber sido el camino que ha seguido el SARS-CoV-2 desde el hallazgo de su variante original a finales de 2019, la cual ha sido completamente desplazada del mundo por las subsiguientes, debido a que cada una ha sido más contagiosa que la anterior. Es decir, su carrera evolutiva evidencia que el camino seguido por el virus ha sido mutar para volverse más contagioso, hasta alcanzar una escala global.
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"La tecnología nos permite saber que la primera variante que se extendió por gran parte del planeta, probablemente ya ni exista. Lo que nos llegan ahora son nuevas variantes, que también tardarán en circular por todo el mundo. Si ese tiempo de difusión es breve, evitaría que surjan nuevas variantes", analizó el experto.
Cruz Pacheco explicó que cada nueva variante del coronavirus es una evolución del mismo. Es decir: el virus ha vivido lo suficiente como para evolucionar varias veces como especie planetaria.
En ese sentido, como todo ser vivo, el coronavirus también trata de sobrevivir y reproducirse, preservarse a sí mismo y a su especie. Volver a sus nuevas variantes más contagiosas va en línea con este interés evolutivo.
"Actualmente [el virus] estaría encaminado a eso: propagarse sin matar a sus huéspedes, que somos nosotros", explicó la fuente.
Así, el desenlace de este panorama dependerá de la letalidad que ómicron tenga: si confirma ser igual o más letal que la delta, surgiría nuevamente un enorme problema de salud planetaria. En cambio, "si no es más letal, esta sería la forma en que el propio virus mutaría hacia el final de la pandemia", concluyó.
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