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Médicos del alma: ¿por qué los profesionales cubanos merecen el Nobel de la Paz?

Durante 15 años de labor, los más de 9.000 profesionales de la salud cubanos miembros de la Brigada Internacional Henry Reeve han brindado atención médica a cuatro millones de enfermos y salvado a 89.000 personas en 46 países y cinco territorios no autónomos.
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En septiembre último, el Consejo Mundial por la Paz, en representación de comités nacionales de 100 países, registró de manera oficial la candidatura del Contingente al Premio Nobel de la Paz para 2021, en una carta destinada al Comité Nobel de Noruega.

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Hasta la fecha, la nación caribeña ha enviado 3.700 colaboradores, en 46 brigadas, a 39 territorios afectados por la pandemia de COVID-19, con más de 550.000 personas atendidas y 12.400 vidas salvadas.

Por eso, el mensaje de quienes proponen a los médicos cubanos para el Nobel apunta a que la Henry Reeve ha estado "salvando incontables vidas y mostrando la empatía y bondad humanas (…) clave en la construcción de paz en medio de conflictos violentos y estructurales".

​Osmín Camero, parte de la Brigada y especialista en electromedicina, considera que la nominación es más que merecida, porque "nuestro trabajo impacta en lugares donde otros profesionales, salvo raras excepciones, se niegan a acudir. También brindamos a los damnificados el calor humano tan necesario en situaciones de tragedias, eso nos distingue", afirma a Sputnik.

"Atendemos a cualquier familia sin distinción, llegamos a ser parte de ella, nos acogen como sus hijos; compartimos el café, el almuerzo y los momentos de tristeza y alegrías. Más que curar el cuerpo nosotros somos capaces de curar el alma", comentó a Sputnik la doctora Maylin Victoria Jiménez, con cuatro misiones en países de África y América Latina.

¿Qué es la Brigada Henry Reeve?

Luego de conocido el impacto del huracán Katrina por la ciudad estadounidense de Nueva Orleans, en agosto de 2005, el presidente cubano Fidel Castro propuso al entonces presidente norteamericano, George W. Bush, la ayuda de una brigada formada por 200 médicos y enfermeros, pero la Casa Blanca rechazó el ofrecimiento.

Días más tarde, el 19 de septiembre, nace el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias Henry Reeve. El nombre tributa al joven norteamericano que se incorporó desde 1868 a las luchas por la independencia en la Isla, participó en 400 ofensivas, alcanzó los grados de general del Ejército Libertador y murió en combate el 4 de agosto de 1876.

​"Cuando las naciones desarrolladas, inmensamente ricas decidan cooperar realmente con los países africanos y otros del mundo en la lucha contra el SIDA, necesitarán profesionales como los del Contingente Henry Reeve", afirmó Castro en el discurso fundacional pronunciado en La Habana.

El paso de los años demostró la veracidad de estas palabras. En lo sucesivo, 71 brigadas médicas intervinieron en el control del cólera, el ébola y la pandemia de COVID-19 han colaborado en 16 inundaciones, ocho terremotos y ocho huracanes.

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"Nos caracteriza el sentido de la responsabilidad, creatividad, solidaridad, humanismo y la defensa al derecho de la salud", afirma a Sputnik el Dr. Norge Leyva Tamé, Especialista en Primer Grado en Medicina General Integral y desde 2017, integrante de la Brigada Médica Cubana en Antigua y Barbuda.

Sus miembros se han presentado de manera voluntaria para el cumplimento de una a cuatro misiones por año en un plazo entre 24 y 48 horas. La mayoría de ellos posee varias especialidades y experiencia en misiones internacionales, no necesariamente como parte de la Henry Reeve.

"Mi primera misión fue en San Luis, Santiago de Cuba, al oriente del país. En 2008, presté mis servicios en el Hospital de Wete en Tanzania. Aprendí mucho de su cultura, hice buenos amigos y aún hoy recibo mensajes de personas que solicitan mi regreso. Cinco años después formé parte del Programa Más Médicos en el estado brasileño de Bahía", asevera Leyva Tamé.

Médicos del alma: ¿por qué los profesionales cubanos merecen el Nobel de la Paz?

La mayor de las Antillas no tiene una escuela destinada a la preparación del Contingente. Su entrenamiento comienza en la formación como médicos y continúa con los estudios de superación y durante el propio cumplimento de las misiones en consultorios, policlínicos y centros hospitalarios.

Camero indica que el lugar, fenómeno meteorológico o enfermedad, determina quienes integrarán las diferentes brigadas. "Luego recibimos cursos específicos sobre ventilación mecánica, por ejemplo, y, en el caso de los médicos, diplomados sobre atención médica primaria, epidemiología o terapia".

En todas las misiones viajan médicos generales integrales, especialidad propia del sistema de salud cubano que cubre un gran campo asistencial. En 2010, cuando ocurrió el terremoto de Haití, a los técnicos en electromedicina los seleccionaron por sus años de servicio e integralidad, pues su función era resolver cualquier problema presentado por el equipamiento médico, comenta Camero.

Médicos del alma: ¿por qué los profesionales cubanos merecen el Nobel de la Paz?

Alfredo Morán Fernández, máster en Ciencias y jefe de la Brigada Médica Cubana Henry Reeve en Islas Turcas y Caicos, explica a Sputnik que, para el combate de la pandemia actual, se entrenaron en el Instituto Pedro Kourí de La Habana (IPK) en el manejo de los medios de bioseguridad y los protocolos internacionales más avanzados hasta el momento.

"Nuestras expectativas cuando venimos a cumplir este tipo de funciones son salvar vidas de conjunto con los médicos de cada sitio, apoyar sus procederes, respetar sus protocolos y culturas, aprender su idioma e intercambiar conocimientos y experiencias, sobre todo, de enfermedades endémicas desconocidas", expresa.

Ayuda frente a desastres naturales y epidemias

Poco tiempo después de su creación, 688 profesionales de la salud de la Henry Reeve fueron a Guatemala. Tras las inundaciones de octubre de 2005, más de 477.000 personas recibieron la ayuda de los colaboradores de la nación caribeña. En ese mismo año, 2.000 profesionales del archipiélago antillano viajaron a Pakistán, país afectado por un terremoto que ocasionó la muerte a 70.000 personas.

Durante 2010, enfrentaron la epidemia del cólera en Haití con servicios de salud a más de 400.000 personas, lo cual se agravó por el terremoto de enero de ese año. "En Puerto Príncipe, la capital, instalamos y pusimos en servicio más de 10 hospitales y casas de campaña, cada uno en menos de tres días", comenta Camero.

"Pertenecer a la Henry Reeve es un honor y un reto. Me ha permitido contribuir, desde mi especialidad, al bienestar de miles de damnificados, generalmente, personas humildes y carentes de atención sanitaria", sostuvo el médico, quien se encuentra actualmente en Granada apoyando las acciones de combate al COVID-19.

Los cubanos fueron los primeros en responder y acudir a los países del África occidental ante la emergencia provocada por la epidemia del ébola en 2014 y 2015, recuerda a Sputnik Mercedes Martínez Herrera, jefa de la Misión Diplomática de Cuba en Liberia.

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En menos de dos semanas, más de 5.000 médicos y enfermeros de la Isla se ofrecieron de manera voluntaria ante el llamado de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de Naciones Unidas (ONU). De ellos, 500 recibieron adiestramiento, pero finalmente 256 viajaron a Sierra Leona, Liberia y Guinea Conakry.

"Desde que el avión aterrizó el 22 de octubre de 2014, los profesionales de la salud devolvieron la calma a los liberianos, tras experimentar su peor pesadilla. Aquí se les considera como diplomáticos de la medicina en el mundo. Si bien fue la nación donde más personas murieron, fue también la primera en ganar la lucha contra el ébola", señala Martínez Herrera.

La misión cubana fue la única que brindó asistencia sanitaria directa a enfermos de ébola. Su trabajo en las naciones africanas mereció el premio Dr. Lee Jong-wook de la OMS en la ceremonia de su Asamblea número 70.

Ahora, con la pandemia de COVID-19, durante cinco meses el Contingente Henry Reeve acudió a 39 países, donde atendió a más de 550.000 personas y salvó 12.400 vidas.

Médicos del alma: ¿por qué los profesionales cubanos merecen el Nobel de la Paz?

Ante las solicitudes de las diferentes naciones, hubo una respuesta masiva y voluntaria de todo el personal de salud, comentó Morán Fernández, que ya estaban vinculados a la lucha contra la pandemia desde sus provincias de origen.

En su caso, se desempeñaba como especialista de atención al paciente grave. "Era responsable de la coordinación del sistema integrado de urgencias médicas y del traslado de los sospechosos a los centros de aislamiento e instituciones hospitalarias en el central territorio de Villa Clara".

Historia de la solidaridad médica cubana

Médicos del alma: ¿por qué los profesionales cubanos merecen el Nobel de la Paz?

Los antecedentes de la colaboración médica cubana se remontan al siglo XIX, cuando algunos médicos de manera espontánea viajaban a otros países para asistir a los necesitados o alistarse como sanitarios en sus ejércitos. A partir del triunfo de la Revolución Cubana el 1 de enero de 1959, resulta más perceptible la cooperación constante y solidaridad de la Isla.

El 23 de mayo de 1963 comenzó la colaboración médica internacional cuando 55 trabajadores del entonces Sistema Nacional de Salud de Cuba acudieron a Argelia para ofrecer sus servicios durante un año. En las décadas venideras los médicos cubanos acudieron a naciones como Argelia, Angola, Etiopía y Nicaragua.

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A finales del siglo XX, viajaron a países de Centroamérica y el Caribe, luego del paso de los huracanes George y Mitch. Con la llegada al poder de Hugo Chávez en Venezuela se implementó una nueva modalidad de asistencia sanitaria en las comunidades denominada Barrio Adentro y, posteriormente, la Operación Milagro, gracias a la cual cerca de 3 millones de personas fueron operadas de la vista de manera gratuita.

"Cuando salimos a cumplir una misión internacionalista, nuestros familiares esperan ansiosos el regreso. No estaremos presentes en fechas importantes, pero, a mi juicio, ellos sienten orgullo al saber que simbolizamos uno de los principios de la Revolución: el internacionalismo proletario", argumenta Leyva.

Para Morán Fernández, si bien dejan en la Isla padres, hijos y pareja, ellos tienen garantizados derechos elementales como la educación y la salud, servicios gratuitos en el archipiélago antillano. "También están a su disposición todos los medicamentos, atenciones y tecnología de punta en el combate a la pandemia".

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Desde 1963 hasta la fecha, más de 420.000 trabajadores cubanos de la salud han estado presentes en 169 países, en más de 600.000 misiones. Hoy, además de los grupos de la Henry Reeve, más de 28.000 profesionales del sector colaboran en 59 naciones.

Durante la Cumbre Virtual del Movimiento de los Países no Alineados (MNOAL) "Unidos contra la COVID-19", el presidente Miguel Díaz Canel aseguraba que: "Cuba no abandonará su vocación solidaria, aunque el gobierno de los Estados Unidos por razones políticas, continúe atacando y obstaculice la cooperación internacional que nuestro país brinda (…)".

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