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Entre la pandemia y el fascismo, América Latina busca un nuevo "acuerdo democrático"

La pandemia de COVID-19, la pérdida de confianza y el avance de discursos fascistas son algunos de los elementos que arrinconan a las democracias latinoamericanas, según los organizadores del foro Democracia Viva. Entre ellos, el politólogo Matías Bianchi habló con Sputnik sobre la necesidad de repensar las democracias desde su raíz.
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América Latina necesita un "nuevo acuerdo democrático" que se contraponga contra el aumento del autoritarismo, la violencia institucional y la desigualdad en sus países. Ese es uno de los puntos de partida de una serie de encuentros que nuclearon a casi 50 organizaciones sociales de todo el continente y que tienen como eje central repensar el estado de las democracias en la región.

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Bajo el nombre 'Democracia Viva', el evento se realiza por cuarto año consecutivo, aunque esta vez tiene un condimento especial: la pandemia. La convocatoria para 2020 ya advierte que "el COVID-19 está cambiando el mundo, la forma en que vivimos, producimos y nos relacionamos social, económica y políticamente".

"Esta crisis es una oportunidad para propiciar un despertar regional hacia un Nuevo Acuerdo Democrático", añaden.

El evento incluyó una apertura a cargo del expresidente colombiano y exsecretario general de la Unasur Ernesto Samper. Luego se sucedieron varias charlas y debates que contaron con la participación de académicos de todo el continente y figuras políticas como la vicepresidenta de Costa Rica, Epsy Campbell, el excandidato presidencial guatemalteco Neftalí López o el expresidente del parlamento europeo, el alemán Martin Schulz.

Para Matías Bianchi, politólogo argentino y director ejecutivo de Asuntos del Sur, la organización detrás del evento, América Latina necesita un nuevo acuerdo democrático en virtud de un contexto de "creciente violencia en el continente más violento del mundo y creciente desigualdad en el continente más desigual del mundo, de caída de la legitimidad de la democracia y los partidos políticos".

También remarcó que la pandemia de COVID-19 reforzó los problemas que América Latina ya enfrentaba a finales de 2019, momento en que "se cerró una década que fue la de peor desempeño económico desde la posguerra" para la región.

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En ese contexto, consideró que el coronavirus "nos pega donde más nos duele: en el trabajo informal, la sobrecarga de las mujeres en las tareas del hogar y los cuidados, los chicos en situación de vulnerabilidad que no pueden seguir la educación por Internet y los sectores rurales". Para peor, señaló, "los ricos se han hecho más ricos durante la pandemia".

Según el académico, estos elementos refuerzan la idea de que "este modelo es insostenible" y que "necesitamos barajar y dar de nuevo en estas democracias".

Bianchi advirtió además sobre cómo los partidos políticos y sus liderazgos tradicionales "dejaron de dar respuestas" efectivas a las sociedades, lo que generó un espacio de transición aprovechado por movimientos de corte fascista. "En ese río revuelto aparecen discursos facilistas de echarle la culpa al otro, al extranjero y criminalizar al pobre", sostuvo.

Se trata de propuestas que "vienen con posturas y soluciones fáciles de 'vamos a limpiar la política' o 'eliminar al diferente'". En palabras de Bianchi, uno de los mayores problemas de este tipo de discursos es que este tipo de discursos se vuelven "muy atractivos" para la población.

"Si hay algo que tienen los discursos antiderechos, antidemocráticos o fascistoides es que son muy atractivos porque explican los problemas de manera sencilla: el problema son los extranjeros, los homosexuales o las mujeres. Siempre el problema tiene una explicación sencilla", profundizó.

En contraposición, el discurso democrático es, según lo definió Bianchi, "sucio", en el sentido de que "se trata de dialogar y no llegar a acuerdos perfectos pero sí a acuerdos". El politólogo remarcó que la construcción democrática es "un trabajo artesanal que requiere el compromiso de todos".

La grilla de Democracia Viva culminó con un espacio de reflexión orientado específicamente a trazar ese nuevo acuerdo democrático para la región, con la libertad de expresión, la eliminación de la violencia, la equidad, la justicia climática y la consolidación de instituciones democráticas como ejes. De todos modos, Bianchi insistió en que "no se trata de un espacio de llegada" sino de partida. "La democracia está viva y nunca vamos a llegar a una definición perfecta", enfatizó.

¿La tecnología ayuda o conspira contra la democracia?

La tecnología ocupó un lugar central en la convocatoria de Democracia Viva. De hecho, todas las conferencias pudieron seguirse a través de transmisiones en vivo por Youtube o la propia web del evento. Además, se organizó una twitteratón buscando que usuarios de Twitter llevaran a esa red social la discusión sobre los elementos que debe tener el nuevo pacto democrático en América Latina.

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Para Bianchi, las nuevas tecnologías no dejan de ser "una herramienta que, como una pala, puede utilizarse para construir o para destruir". "Aprendimos que las herramientas digitales son muy buenas para generar mayor participación e intercambio e inclusión de los excluidos pero al mismo tiempo aprendimos que con esas tecnologías los gobiernos pueden espiarte o contaminar a la opinión pública dando mensajes de odio a gran escala", sostuvo.

Por ese motivo, el politólogo defendió la importancia de utilizar las herramientas digitales "con gran responsabilidad". La pandemia de COVID-19, consideró, demostró los efectos positivos de considerar a las nuevas tecnologías "no como un lujo sino como un derecho humano" que garantice el acceso a la educación a los estudiantes o incluso permita hacer compras virtuales o cobrar sus jubilaciones a personas de avanzada edad en las sociedades latinoamericanas.

"Entender la tecnología con mirada de derechos humanos es un gran trabajo que tenemos por delante", sintetizó.

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