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Caso Navalni: hay que 'seguir la pista del dinero'

La intoxicación del bloguero ruso Alexéi Navalni tiene unos objetivos bien claros, y para saber quién podría estar detrás de ello, sólo hay que saber a quién beneficia el insuceso que le causó el trastorno metabólico provocado por una fuerte caída del nivel de azúcar en la sangre y que desde Occidente promueven como un presunto envenenamiento.
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Sigue la pista del dinero

Esta máxima de la que se valió Garganta Profunda [el antiguo agente del FBI William Mark Felt] para resolver el caso Watergate, se puede aplicar al caso del bloguero ruso Navalni. Una adaptación de la misma, podría quedar como: 'A quién beneficia su presunto envenenamiento'. Y en esta partida, Alemania podría ser el verdadero rey al que quieren darle el mate. La razón, muy 'simple': don dinero.

Y una de las pistas del dinero señala directamente a EEUU: sus presupuestos de Defensa para 2021 incluyen imponer sanciones para impedir que se finalicen las obras del Nord Stream 2, para las que restan sólo 160 kilómetros del tendido del ducto submarino. Y aquí estaría la punta de la madeja.

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La cronología de los hechos que involucran el bloguero dicen que tras sentirse mal a bordo de un vuelo Tomsk-Moscú, fue ingresado en un hospital de Omsk, donde fue estabilizado, y desde donde dos días más tarde fue trasladado en un avión medicalizado hasta Berlín arrendado por la 'ONG' Cinema for Peace, de cuyos mecenas poco se sabe.

Conociendo este tipo de películas, el 27 de agosto la Fiscalía General de Rusia presentó una solicitud ante el Ministerio Federal de Justicia y Protección al Consumidor de Alemania solicitando asistencia jurídica en el marco de la investigación que las autoridades rusas están realizando para establecer todas las circunstancias de lo sucedido con Navalni.

Para hacer más predecibles aún los hechos, el 2 de septiembre, Steffen Seibert, vocero del Gobierno de Merkel informó que los análisis toxicológicos llevados a cabo por un laboratorio de las Fuerzas Armadas de Alemania mostraban que Navalni había sido envenenado con una sustancia de la familia del Novichok, un extremo que fue calificado como infundado desde Moscú.

El 5 de septiembre Heiko Maas, ministro de Exteriores de Alemania, vino a decir que más vale que Moscú aclarara el incidente Navalni, o Berlín y sus socios "examinarán medidas". La respuesta de Moscú fue inmediata. La portavoz de Exteriores, María Zajárova, le recordó a Maas sobre el pedido que la Fiscalía de Rusia le había hecho a Alemania el 27 de agosto, sobre el cual Rusia no había recibido ninguna respuesta por parte del Gobierno de Merkel.

Dijo contundente: "Hasta el momento, no hay certezas de que Alemania no esté jugando a un doble juego, porque el Departamento de Justicia de Berlín, que es responsable de responder a las cuestiones sobre asistencia legal, no recibió la solicitud de la Fiscalía General de Rusia hasta el viernes [4 de septiembre]. ¿Dónde está esa urgencia que es tan importante para ustedes? Esa urgencia precisamente le falta a la parte alemana, a juzgar por las declaraciones del Departamento de Justicia de Berlín, que solo "estudia la solicitud, y la decisión sobre la aprobación se tomará si es necesario de acuerdo con las autoridades federales competentes". Sin enviar respuesta, Berlín ralentiza el proceso de investigación. ¿Lo hace a propósito?".

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Entonces, por si no había quedado claro, dijo Zajárova: "Estamos dispuestos a interactuar con Alemania las 24 horas del día. Si Berlín necesita celeridad, en primer lugar, esta celeridad debe ser mostrada por Alemania".

Tras esto, Occidente volvió a atacar, otra vez sin pruebas, como es su costumbre. En otro capítulo de Highly likely instaurado por Londres, el 8 de septiembre el alto representante de Política Exterior de la Unión Europea, el español Josep Borell, y los ministros de Exteriores del G7 [Alemania, Canadá, EEUU, Francia, Italia, Japón y Reino Unido] condenaron el supuesto envenenamiento de Navalni. Nada nuevo bajo el sol.

A esto, llegó la respuesta de parte del Ministerio de Exteriores de Rusia. Denunció que "La campaña masiva de desinformación evidencia claramente que el objetivo principal de sus promotores no es la preocupación por la salud de Navalni ni tampoco conocer las causas reales de su hospitalización, sino incitar la aplicación de sanciones".

Para entender lo que está ocurriendo, hay que considerar el contexto, señala el presidente del Observatorio Hispano Ruso de Eurasia, Fernando Moragón. En este sentido, señala que EEUU ha dejado de de ser un país que importador de gas, para convertirse en un exportador de gas licuado, que es más caro porque esas ventas no se hacen a través de gasoductos.

"Quieren vender más gas a Europa y expulsar a Rusia del mercado europeo. Y esto pretenden hacerlo como siempre, como en el lejano oeste, utilizando todos los medios y sin escrúpulos de ningún tipo", apunta el analista.

Y es que tras logar dejar fuera de juego a la empresa suiza que se encargaba del tendido del gasoducto, y "ante la terquedad de Rusia y de Alemania que encontraron la solución en un barco ruso, EEUU redobló la apuesta" para cortar el hilo por su parte más delgada: "presionar a Alemania como sea", advierte Moragón.

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"Entre las muchas figuras que tiene [EEUU] pululando en el mundo, en el caso de Rusia tiene a Navalni, que desde el punto de vista operativo de EEUU está quemado, pero que les sirve de opositor a Putin. Su figura como opositor es un invento de EEUU, en el sentido de que Navalni no tiene popularidad: no ganaría unas elecciones jamás en la vida. Entonces ahí viene lo del famoso envenenamiento, que no sabemos si en un envenenamiento o simplemente algún tipo de fármaco que lo haya dejado inconsciente", observa el experto.

Moragón incide en que Navalni llega a Alemania, que no puede decir que no le atenderán. "No olvidemos que Alemania también tiene una quinta columna, y dentro del partido, de la CDU [Unión Demócrata Cristiana de Alemania], del que se va a retirar Merkel, hay una pugna por sucederla, con lo cual ponen a Merkel en una situación complicadísima, porque está tratando de separar en caso Navalni del Nord Stream 2 para intentar salvarlo".

Moragón se muestra contundente al indicar que "está claro que es EEUU es el que le está ocasionando esos problemas a Alemania para que no termine el Nord Strem 2".

"En este tipo de casos lo que hay que preguntarse siempre es a quién beneficia esto. ¿Beneficia a Rusia? Para nada. Al revés, la perjudica. ¿Beneficia a Alemania? Para nada, la perjudica. ¿Beneficia a EEUU? Sí, que quiere eliminar el Nord Stream 2", concluye Fernando Moragón.
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