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Estudiantes españoles afrontan el acceso a la universidad con incertidumbre por COVID-19

BARCELONA (Sputnik) — La mayor parte de los estudiantes españoles se enfrenta estos días a las pruebas de acceso a la universidad, entre medidas de seguridad por el COVID-19 y gran incertidumbre ante un año académico en que los centros prevén un importante descenso de matrículas y una inflación de las notas de corte.
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Con mascarilla y los nervios a flor de piel, miles de jóvenes españoles encaran esta semana una prueba decisiva para su futuro profesional, que en 2020 llega un mes más tarde de lo habitual a causa de la pandemia del coronavirus.

Como sucedió en países como Italia o Corea, la crisis sanitaria y el confinamiento de los últimos meses marcaron el transcurso de los exámenes de selectividad a los que están apuntados más de 217.000 alumnos de toda España.

En pleno verano y entre estrictas medidas de higiene para prevenir contagios, la mayoría de regiones del país celebran las pruebas entre el 7, 8 y 9 de julio, en un contexto en que los rebrotes de COVID-19 que siguen creciendo por todo el país.

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El impacto de la pandemia en la vida de los escolares se comenzó a vislumbrar en marzo, cuando el Gobierno decretó el cierre de colegios ante la subida de contagios, en lo que sería el inicio de tres meses de estricto confinamiento.

Alumnos y profesores de todo el país tuvieron que adaptarse a marchas forzadas a un formato de clases presenciales que evidenció los desequilibrios sociales entre los jóvenes, muchos de los cuales no contaban con los medios necesarios para seguir las lecciones desde casa.

Nacidos en su mayoría en el año 2002, estos chicos y chicas vivieron el último año de colegio encerrados en sus hogares, sin obtener motivación de los encuentros con amigos, las actividades extraescolares o los viajes de fin de curso.

Notas más altas tras el confinamiento

La situación de aislamiento no sólo afectó el ánimo de los jóvenes, sino también sus notas, ya que la dificultad para seguir el temario a distancia provocó una tendencia a engordar las notas.

En la región de Andalucía, por ejemplo, el porcentaje de alumnos que obtuvo el título de Bachillerato —la enseñanza secundaria en España— subió un 27% con respecto al año anterior.

La facilidad para hacer trampa en exámenes online, las facilidades de los profesores para aprobar a los más rezagados y el temario reducido generó una subida generalizada de las notas, algo que genera gran incertidumbre entre la comunidad estudiantil.

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La inflación de notas en el currículo académico se traduce en una mayor dificultad para entrar en carreras universitarias con alta demanda, ya que la nota de corte para acceder al grado en cuestión sube más de lo habitual.

Algunas voces del país abogaron en los últimos meses por suspender las pruebas y dejar que el acceso a la universidad se base en la nota media del Bachillerato, no solo por los posibles problemas académicos sino también por el riesgo de contagios en un contexto en que el COVID-19 sigue activo.

Desde el Sindicato de Estudiantes de España, calificaron "la celebración de estos exámenes en la actual situación" de "una completa irresponsabilidad" que coloca a "miles de estudiantes ante un gravísimo riesgo de contagio".

"Si no nos jugáramos tanto, si no estuvieran en juego nuestro futuro académico y nuestra propia salud, nos reiríamos ante esta broma de mal gusto", manifestó el colectivo de alumnos españoles.

Pese a esta demanda, la ministra de Educación y Formación Profesional, Isabel Celaá, descartó suspender las pruebas de selectividad para evitar interrumpir "el esfuerzo del alumnado, que está trabajando mucho y muy bien desde el pasado mes de septiembre".

Una selectividad entre rebrotes

Así, miles de jóvenes se concentraron este 7 de julio frente a universidades de todo el país equipados con guantes, mascarilla y gel hidroalcohólico bajo la dirección de agentes de las policías locales que velaron para evitar aglomeraciones.

Uno de los episodios más curiosos de la jornada se dio en la ciudad de Lleida (Cataluña), que desde el 4 de julio permanece confinada de nuevo tras un fuerte repunte de los casos de COVID-19.

Algunos alumnos de fuera de la comarca de Segrià —el territorio que quedó aislado—, pudieron entrar pese al confinamiento para examinarse en alguna de las sedes habilitadas en la capital de provincia, entre estrictas medidas de seguridad.

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Una situación similar se dio en Galicia, donde unos 300 chicos y chicas se examinaron en la localidad de A Mariña tras varios cambios de sede después de que la localidad quedara confinada recientemente por un rebrote del virus.

Exámenes en los pasillos, ventilación y desinfección de espacios, cuarentena de varias horas para los papeles antes de corregirlos y asiento asignado durante las pruebas son algunas de las medidas que alumnos de todo el país tuvieron que cumplir en esta jornada inédita.

Los responsables en España de Educación y Universidades sostuvieron en numerosas ocasiones durante la pandemia que ningún alumno quedaría atrás a causa del COVID-19.

Para ello, el Ministerio de Educación adaptó las normas de estructura y el contenido de las pruebas para dar mayor flexibilidad de respuesta a los inscritos.

Esto significa que los alumnos tienen más opciones para escoger en cada prueba, y pueden alcanzar una puntuación máxima pese a no haber estudiado los contenidos de algún trimestre.

Además, se permitió a los colegios dejar aprobar el segundo de Bachillerato con más suspensos que en otras ocasiones.

Universidades prevén una caída de matriculaciones

Pese a estas facilidades, algunas universidades españolas ya auguran un descenso significativo en el número de matriculaciones de cara al próximo curso.

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Es el caso de la Universidad de Barcelona, que prevé un 50% menos de alumnos tanto en grados como posgrados, bien por la dificultad de asumir las tasas de acceso o por la necesidad de que los más jóvenes empiecen a trabajar para ayudar a sus padres.

Por su parte, la Universidad de Valladolid ya registró un descenso inicial del 6% global de preinscripciones en los másteres.

Otro de los factores que podría causar un descenso en las matriculaciones será la ausencia de los alumnos extranjeros, un hecho que se dejará notar especialmente en los estudios de máster, con un alto porcentaje de estudiantes de otros países.

En Madrid, por ejemplo, las universidades Complutense y Autónoma cuentan con alrededor de un 20% de estudiantes extranjeros en los posgrados.

El coronavirus y la crisis económica que trajo tocará de lleno en el frágil sistema de la universidad pública en España, que lleva años perdiendo inscritos a raíz de la subida de los precios de matriculación implantado por el anterior Gobierno de Mariano Rajoy.

A la espera de los resultados de las pruebas de acceso y la posterior oleada de matriculaciones, las universidades del país se preparan ahora para un otoño en el que las mascarillas y el riesgo de rebrotes seguirán siendo los protagonistas.

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