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El 'boom' del ladrillo y el golf, a la reconquista de las costas andaluzas | Vídeos

El ayuntamiento de Nerja abre la puerta a un proyecto para el turismo que expulsa a agricultores y suspende la protección del paraje natural de los Acantilados de Maro. Un hotel, viviendas de lujo y un campo de golf sublevan a vecinos, ecologistas y oposición, que denuncian la vuelta de la fiebre del ladrillo.
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La costa de Nerja y sus alrededores forman parte de la memoria colectiva de los españoles merced a la serie Verano Azul. Sí, no se preocupe, ya debe haber acudido a su mente el eterno silbido de la sintonía de inicio de la serie que, quién sabe hasta cuando nos acompañará. No deje desvanecer ese silbido y superponga a él, en su mente, las imágenes de un campo de golf sin parangón, cuyas verdes praderas se desvanecen en el azul del Mediterráneo. Este sueño forma parte de las ambiciones del alcalde de Nerja, José Alberto Armijo (PP) y la principal empresa de la zona, y propietaria de casi todos los terrenos de la comarca, la Sociedad Azucarera Larios Inmobiliaria, S.L. (SALSL).

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El proyecto de instaurar un campo de golf de 18 hoyos, que viene acompañado de 680 viviendas y un hotel de cinco estrellas se cierne sobre esta paradisíaca región del litoral mediterráneo. Según el Convenio Urbanístico entre el Ayuntamiento de Nerja y Sociedad Azucarera Larios Inmobiliaria, S.L. la extensión será de casi dos kilómetros cuadrados que se extienden desde las postrimerías del este de Nerja hasta sus lindes con la carretera AP7 al norte y la localidad de Maro, siguiendo la costa dirección este. 

El campo de golf pretende reposicionar a Nerja en el sector del turismo de alto poder adquisitivo. Nerja y los Acantilados de Maro ofrecen un paisaje espectacular en el cual, el reconocido diseñador de campos de golf Cabell B. Robinson, creador de Valderrama, asegura que creará un reclamo único, "no conoce ningún otro campo de golf que cuente con la espectacularidad de este proyecto", afirma en el vídeo–presentación.

El proyecto promete erigirse en uno de los 10 mejores campos de Golf del mundo tras una inversión de 311 millones de euros, generar un foco de turismo de lujo no estacional, así como "la regeneración de los suelos y la reordenación de la actividad agrícola basada en la huerta del aguacate". Maro Golf asegura que usará agua reciclada y que creará 1.600 puestos de trabajo no amenazados por la estacionalidad del turismo.

El proyecto es un bombazo para una de las pocas regiones no explotadas turísticamente por la construcción dispersa de urbanizaciones y hoteles. Por otro lado, sirve para saldar cuentas entre el consistorio y la empresa.

Un poco de historia

La empresa Larios es prácticamente la propietaria de Nerja y de la totalidad de los terrenos de los acantilados de Maro. Cuando el alcalde Armijo gobernó en anteriores legislaturas, el Ayuntamiento de Nerja se hizo con terrenos de la empresa para dotarlos de equipamientos y uso público: Parque de Bomberos, Centro de Salud, rehabilitación de una rivera del río Chíllar, El Playazo y su paseo marítimo o un parque en la localidad de Maro, por ejemplo, 71.628,15 metros cuadrados de terrenos. Algunos de estos ejemplos, aún no se han ejecutado ni llevado a cabo por parte del Ayuntamiento, por cierto.

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¿Por qué la empresa cedió tantos metros, cuál es la contraprestación? No era otra que obtener acceso a una recalificación de algunos terrenos de la empresa. Terrenos no urbanizables, de uso agrícola, que las afueras de Nerja integran antiguos cultivos, algunos invernaderos y que a medida que se alejan de la ciudad, se adentran en el Paraje Natural de los Acantilados de Maro–Cerro Gordo.

La plataforma ciudadana OTRO MARO Y NERJA ES POSIBLE lleva años combatiendo esta propuesta y reclamando el actual modelo de la región.

"Un campo de golf es un cuerpo impenetrable, los 18 hoyos no pueden ser transitados libremente por los ciudadanos medios y los catetos como nosotros, ni tampoco por la fauna animal, por cierto, esto implica un daño descomunal para un hábitat tan privilegiado como el de Maro y Nerja, este proyecto es una barbaridad", reclama uno de sus miembros fundadores, Juan del Río.

La plataforma, junto a Ecologistas en Acción, diversas entidades —hasta 40—, así como 9.000 firmantes acaban de presentar un documento de alegaciones contra Maro Golf, que aún debe pasar por el Pleno del Ayuntamiento para confirmarse. Solicitan "desvincular la protección del lugar de los intereses urbanísticos, que se ponga en valor el patrimonio industrial que alberga la zona y que se potencie su uso agrícola". Las alegaciones señalan la mala praxis del Ayuntamiento para cambiar la calificación de unos terrenos discrecionalmente.

​Por otro lado, los cálculos de la Plataforma revelan otros aspectos más graves. Durante los gobiernos del PP en la localidad, Nerja ha comprado suelos no urbanizables a precios inflados, dimensionados directamente como suelo directamente urbanizable, así sucede en el caso analizado de El Playazo, litoral occidental de Nerja, donde el Ayuntamiento planea crear un paseo marítimo.

"Es como si pagas monedas de oro por una lámpara mágica que no sabes si funcionará", explica Juan del Río. La Plataforma calcula un sobrecoste de 4,7 millones de euros de más, "cifra que no sabemos porqué motivaciones, el Ayuntamiento decidió pagar, en lugar de contar con las expropiaciones que el Ministerio de Medio Ambiente ofreció realizar hace años en las costas".

Según la Plataforma, el Ayuntamiento pagó a la empresa 5 millones por algo que podría haberles costado 200.000 euros. El Ayuntamiento de Nerja, al cierre de este artículo no ha respondido a las cuestiones de Sputnik Mundo.

Los actuales inquilinos del paraíso

Los agricultores, los colonos que serían expulsados con la llegada del proyecto levantan también la voz.

"Aunque no seamos lo que ellos llaman turismo de lujo, somos los que hemos sacado las castañas del fuego durante el confinamiento y lo seguimos haciendo", nos dice Pepe Moreno, miembro de COAMAR, la principal Cooperativa Agrícola de la zona que perderá sus terrenos. "No hemos parado de trabajar, y eso que explotamos un espacio agrario de poco más de 16 hectáreas".

COAMAR está compuesta por 150 agricultores, la mayoría son arrendatarios, colonos de la tierra de Larios. Según sus datos, en 2019 sus invernaderos y aguacates generaron casi un millón de euros de ganancias, " no es poca cosa teniendo en cuenta la crisis que vivimos en el sector agrícola".

Le preguntamos a Pepe Moreno por esa definición del vídeo de Maro Golf de un espacio agrícola degradado y contaminante. "Es una visión que solo muestra lo malo, lo más degradado. Y los invernaderos y campos degradados también lo están porque el propietario hace años que no ofrece ninguna facilidad, cobran mucho y no ofrecen alternativas, como agricultor asumes todo".

Otro de los sectores que mira de reojo a este gran movimiento es el actual sector turístico implantado en la región. Si las costas que hay entre Nerja y La Herradura (Granada) son célebres es por su fondo marino. El turismo de aventura y experiencial ha creado en esta región su propio sello, el buceo es el mejor ejemplo. Bajo los acantilados en los que se planea invertir 311 millones de euros habita una fauna marina muy apreciada, hay colonias de delfines y posidonias protegidas, "hasta aquí vienen buceadores de todo el mundo porque estas aguas son la biblioteca de la biodiversidad, y lo son porque hasta ahora ha habido menos presión ambiental", explica Julio Escudero, asistente de instructor de buceo.

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El sector del turismo natural alerta de que la llegada del complejo puede alterar las condiciones de su sector, "nuestro usuario no es de alto poder adquisitivo, suelen ser visitantes nacionales, jóvenes y de clase media, pero en contraste con los probables visitantes del campo de golf, sí se integran más en la dinámica local", reflexiona Julio, que tampoco da la bienvenida a un proyecto que es "una simple réplica de modelos turísticos que ya están explotados en Marbella, si ahora alteramos la joya de la corona de esta zona, que es el buceo, temo que nos arrepintamos".

Una tierra de ley incierta

Este capítulo que vive ahora Nerja guarda algunos similitudes con el de la Bahía de los Genoveses, en el Parque Natural de Cabo de Gata–Níjar. Ayuntamientos que ofrecen a empresas privadas la posibilidad de explotar terrenos privilegiados y, hasta hace bien poco, blindados por diversas barreras legales. Pero la situación actual es más incierta. Desde el llamado decretazo de la Junta de Andalucía, que en plena pandemia vino a modificar 26 leyes, seis decretos y eliminó 100 permisos burocráticos para "agilizar y simplificar" la reactivación económica, se están generando numerosas iniciativas empresariales que chocan con intereses ambientales y con la legislación anterior.

​Las reacciones de la Ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, parecen apuntar a estos hechos. En este caso, Maro Golf tiene que superar el propio Plan Urbanístico General de Nerja, también el Plan de Protección del Corredor Litoral de Andalucía —que la anterior administración socialista malogró por fallos administrativos— y por supuesto, está la Ley de Costas, "es muy difícil que un proyecto así llegue a ser realizable, un Ayuntamiento no puede desproteger así por así un terreno ", reflexiona Juan del Río, de la Plataforma Otro Maro y Nerja Es Posible. El futuro de los Acantilados de Maro deberá esperar al final de este verano azul del 2020.

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