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En Bolivia la oposición apuesta a la violencia y la confrontación

Evo Morales realizó un acto en la ciudad de El Alto, uno de los sitios de mayor fortaleza del proceso de cambio que lideriza. Allí llamó a defender la democracia y los votos con movilización. La derecha por su parte realizó un cabildo y anunció que escalará la presión. Bolivia se ha convertido en una gran pulseada de resultado aún incierto.
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El Alto, ciudad que se encuentra arriba de La Paz, es uno de los principales territorios de apoyo al proceso de cambio encabezado por el presidente Evo Morales. Allí vive una población de mayoría indígena, en particular Aymara, con fuertes niveles de organización como, por ejemplo, a través de las Juntas Vecinales.

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Fue allí donde Evo Morales realizó un acto en la tarde del 28 de octubre donde se congregaron delegaciones de los diferentes movimientos que son parte del proceso político en marcha, como, por ejemplo, la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, las Bartolinas Sisas, y mineros y mineras que, horas más temprano, habían protagonizado una movilización en La Paz.

El acto se dio en el contexto de desconocimiento de los resultados electorales del pasado 20 de octubre donde Evo Morales ganó con más de 10% de diferencia sobre el segundo candidato, Carlos Mesa, que no reconoce los números que fueron dados por el Tribunal Supremo Electoral.

Mesa es un hombre fuertemente recordado en El Alto: durante el Gobierno del cual era vicepresidente —el presidente era entonces Gonzalo Sánchez de Lozada— ocurrió la masacre de El Alto donde fueron asesinadas más de 60 personas en una protesta por el gas.

"La justicia tiene que ser para todos, estamos aquí para hacer respetar la justicia", dijo Rodolfo Mansilla, presidente de las Juntas Vecinales de El Alto, recordando los muertos bajo la represión del Gobierno de Sánchez de Lozada y Mesa.

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Mansilla tomó la palabra antes de la intervención de Evo Morales, quien estuvo acompañado por el vicepresidente, Álvaro García Linera, representantes de organizaciones, diputados y ministros. El clima en el acto era de festividad por la victoria, así como de la necesidad de defensa activa y pacífica de los votos ante la estrategia de la derecha que busca no reconocer los resultados.

¿Qué plantea exactamente la derecha? Evo Morales realizó esa pregunta desde el escenario, calificando a quienes se movilizan contra el resultado electoral de "pequeños grupos", donde "unos dicen fuera Evo, otros dicen nuevas elecciones", así como algunos piden una segunda vuelta. "Tienen que entender que Evo ganó en primera vuelta con más del 10% de diferencia", afirmó.

El presidente se refirió a las inconsistencias de las denuncias de fraude: "Que traigan pruebas, ¿dónde está el fraude?, vayamos a una auditoria, voto por voto, mesa por mesa, no tengo miedo, revisen".

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Ante la complejidad de la situación, que Evo Morales calificó el 23 de octubre como intento de golpe de Estado, y García Linera denunció el lunes 28 como de "apuesta a la violencia y confrontación" por parte de Mesa, el llamado fue a la movilización de los diferentes movimientos y actores para defenderse del intento golpista.

"Vayan a defender la democracia, la Casa Grande del Pueblo —nombre de la sede de Gobierno—, nuestro proceso de cambio, pacíficamente vayan a defender", dijo Evo Morales. Agregó una advertencia: "no debemos caer en las provocaciones de ellos, quieren buscar muertos para echarnos la culpa, para conmocionar el país".   

Mientras Morales terminaba su discurso, la derecha movilizada en La Paz había finalizado su concentración en lo que han llamado los Cabildos. Allí estuvo presente Mesa, quien afirmó ante los presentes: "o me voy preso o me voy a la presidencia", en una ratificación de que continuará sin reconocer los resultados y llamando a mantenerse movilizados en las calles.

En Bolivia la oposición apuesta a la violencia y la confrontación

La presencia de la oposición movilizada mostró una mayor capacidad de convocatoria en el Cabildo que durante el resto de la jornada. La estrategia de la derecha de aumentar la presión en las calles no ha dado resultado en La Paz, donde quienes se movilizan no logran abarcar mayores zonas de la capital, así como tampoco crecer en cantidad.

En ese contexto se espera que los próximos días continúen con niveles de tensión. El Gobierno, los movimientos que defienden y son parte del proceso, estarán en las calles para defender la victoria de Evo Morales. La derecha hará lo mismo para intentar crear un escenario de desestabilización. La pulseada está en desarrollo.

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